12 Mayo 2008...5:44 pm

Los gorilas ipsacionistas

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Otro de los animales indómitos más sorprendentes que existen en el seno de la Santa Madre Tierra, es el “gorila ipsacionista”. Desde el África Central, cruzando el Estrecho, llega hasta nosotros una evidencia más del nexo homínido que relaciona evolutivamente a los simios con los humanos, y viceversa. Esta nueva especie supera, con creces, las actitudes humanas del celebérrimo Oliver, o la inteligencia de Koko. No se trata de ejemplares únicos que destacan del resto. Estamos hablando de toda una especie: los gorilas ipsacionistas.

Según los investigadores, que son como las meigas, el origen de esta especie de gorilas comenzó a mostrar sus rasgos distintivos y característicos cuando, en vez de golpearse el pecho (conocido es este gesto, entendido como el protocolo del gorila ante una disputa), comenzaron a golpearse cada vez más abajo, hasta llegar a la entrepierna. Tras comprobar que los efectos de los golpes en dicha zona dependían directamente de la fuerza con la que eran ejercidos, comenzaron a perfeccionar diversas y sofisticadas técnicas para transformar la ira ante una pelea en un placentero éxtasis de amor propio. Como dijera Rajoy hace pocos días: “Yo sé lo que me hago“.

Tan espeluznante descubrimiento se hizo a finales del siglo XIX, cuando Sir Clarence Colleman (prestigioso otorrinogorilórogo), pálido e inmóvil ante lo que parecía ser el ataque de un feroz gorila, bendijo su suerte al comprobar que los gemidos y los golpes de entrepierna que llevaba a cabo el gorila no se correspondían con el sabido ritual que antecede a un ataque. “Si todos los humanos hiciésemos lo mismo antes de atacar,” -escribió Sir Clarence en su diario- “la humanidad podría evitar las dos Guerras Mundiales que están por venir, y lo de las torres gemelas también“.

Desde esa fecha, los gorilas ipsacionistas han mejorado la técnica y ya no se limitan al simple golpeteo, más o menos suave y repetido, de sus entrepiernas. Ahora incluso, parece ser que para obtener un mejor resultado, se sientan sobre sus manos unos minutos antes de comenzar a golpearse para “dormir” sus manos. La sensación de los golpes efectuados con las extremidades superiores algo aletargadas debe ser, como poco, distinto. Se sigue investigando en ello.

Otras técnicas conocidas son la de la “loncha de jamón de york”, la de “manos invertidas”, la del “frotamiento con el melón calentado 1 minuto en microondas”, y otras tantas que sigue investigando Sir Clarence Colleman III, nieto del primer Sir Clarence (y descubridor de esta especie), quien ha continuado la labor de estudio a partir de donde la dejó su padre (Sir Clarence Colleman II): el descenso de la natalidad en las poblaciones de gorilas ipsacionistas.

Todo lo relacionado con los gorilas ipsacionistas está perfectamente explicado en diversas revistas científicas del ramo, como “Science”, “QUO”, “Decore con cebolla”, “Mokey’s Island” y “Otorrinogorilorogics Times”.

Este artículo está dedicado al padre de los gorilas ipsacionistas: SIR CLARENCE COLLEMAN.

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