Y precisamente su querido Elías. En la noche del primer día durmieron al cobijo cercano del campamento de una tropa circense, y el mono, harto de ser incapaz de pronunciar el nombre de su delirante amo, le mordío la mano como diciendo: “estás más loco que quince” y huyó. La noche era propicia a las heroicidades. Elías aprovechó para demostrar que el heroe era él y no el doctor. Liberó a cinco monos acróbatas de una jaula del circo, y los simios se abalanzaron sobre Bartolomiej, chillando, brincando y palmeándole el rostro con frenesí.
12 Mayo 2008...7:05 pm
Los infinitos monos (3)
Saltar a Comentarios


