
Nunca se insistirá lo suficiente en recordar cuánto le debemos a esta procaz pobladora de nuestras playas. Un bivalvo capaz de despertar ternura, apetito y excitación desmesurada en partes casi iguales. Aquí presentamos a dos de ellas participando en una escena lésbica de alto contenido erótico, con una ramita de perejil para dar ambiente. A quien no esté muy familiarizado con las almejas le advertimos que lo que se ve es una concha, lo que es el bicho está ahí dentro. También tienen umbo y charnelas.


