Sabemos que la mosca tse-tsé provoca la enfermedad del sueño, pero, ¿qué sucedería si una mosca tse-tsé le picase a otra mosca tse-tsé? Más aún, ¿duermen los insectos? En su laboratorio de la Universidad de Wake Forest, el profesor Bill Myer de Cilla trató de resolver de una vez por todas esta pregunta nunca resuelta por la ciencia. Después de recoger muestras de numerosas especies de todo el mundo, Myer de Cilla y su equipo de entomólogos permanecieron durante tres meses despiertos ante las urnas de cristal donde encerraron los insectos y concluyeron que estos no sólo dormían sino que hablaban un dialecto caucásico y que eran capaces de cantar el Mesías de Händel. Cuando se comprobó que, para permanecer despiertos, Myer de Cilla y su equipo habían recurrido a cierto tipo de estupefacientes, el estudio se consideró inválido. En un nuevo intento de resolver la cuestión, el intrépido grupo de entomólogos pasó otros tres meses en la selva amazónica, para observar a los insectos en su medio natural. En esta ocasión se trataba de hacer seguimiento exhaustivo de un determinado insecto por parte de cada uno de los miembros de la expedición. Dos de estos investigadores fueron devorados por un jaguar y una piraña, respectivamente, al ser confundidos con monos aulladores. Tras este nuevo intento infructuoso, de regreso en la Universidad, Bill Myer de Cilla fue abordado por un alumno que le preguntó si, efectivamente, los insectos duermen. La respuesta fue, según algunos testimonios, “y eso a quién coño le importa”.

No está dormido, está concentrado.
Seguro que no se está masturbando?
ahahahaha muy bueno…
Estava buscnado la respuesta verdadera a la pregunta, pero esta fue mucho mejor!