9 Octubre 2008...8:00 pm

Los infinitos monos (12)

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Pero de pronto una flecha pasó a pocos centímetros de la oreja izquierda de Krysztofsky y se clavó en un castaño de indias que había enfrente. El maltrecho doctor se giró y vio como una horda de nativos del pueblo del que había huído había conseguido dar con él siguiendo su rastro y se lanzaban a prenderlo con gritos de a por él. A escasos 100 metros consiguió distinguir a un pequeño primate que lo señalaba desde la cabeza del que con toda seguridad, era el alguacil del pueblo. A su lado corría desmelenada Dolores la de la tintorería.

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