Cuentan las sagradas escrituras que cuando Noé condujo a los animales a su arca de dos en dos había uno que no tenía pareja: la cobaya harta de picos. Para consolar su soledad, Noé le dio como pareja un cactus, y de ese amor a primera vista nació el puercoespín. El cómo ha conseguido este animal sobrevivir hasta nuestros días es algo que siguen discutiendo los zoólogos a la hora del café. Están los que dicen que son un caso de sadomasoquismo en el reino animal y los que opinan que dominan a la perfección el Kamasutra. Nuestro corresponsal Hilario quiso investigarlo más a fondo. Descansa pues donde estés ahora, Hilario, tus compañeros no te olvidan.
12 Junio 2009...1:19 pm
El puercoespín
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