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Científicos confirman que no por mucho madrugar amanece más temprano

El equipo de científicos del departamento de “Mitología y cultura popular” de la Universidad de Ostión Valley confirma, tras varios años de estudios, que no por mucho madrugar amanece más temprano.

“Hemos estado haciendo varias pruebas, para, a partir de éstas, demostrar que no hay una relación causa efecto entre el hecho de levantarse muy temprano y el hecho de amanecer. Hemos tenido durante diez años a un equipo de becarios levántandose a las cinco de la mañana para comprobar empíricamente lo que ya sospechábamos. Al cabo de los diez años, salvo uno, todos confirmaban lo que sospechábamos, esto es, que da igual a la hora que te levantes, que amanecer amanecerá cuando toque”, nos explicaba el profesor Milius Kepler.

La polémica está servida. Tras la publicación de los resultados de este estudio en el artículo titulado “Contradicciones y mitos acientíficos del refranero popular. Apuntes para un debate abierto pero que ya iremos cerrando”, un equipo de teólogos de la Universidad de Eritheia – Tierra de Rinocerontes ha reaccionado enérgicamente agregando que “la ciencia no puede pretender explicarlo todo y que, en cualquier caso, todo el mundo sabe que a quién madruga Dios le ayuda”. A lo que Milius Kepler no ha tardado en responder: “Nada nos hace pensar que si Dios existiera tuviera que tener necesariamente predilección por los madrugadores. Y, aún así, esto no haría que amaneciera más temprano por mucho madrugar. Hay que tener en cuenta, por un lado, que no todo el mundo madruga a la misma hora, y que amanecer sólo hay uno por franja horaria; y que, por otro lado, estos son fenómenos naturales relacionados con los movimientos de rotación y traslación de la Tierra, y, si aceptasemos que Dios creara la vida, y hasta la Tierra, no pueden pretender ahora algunos teólogos condicionar la creación y los designios de Dios a las costumbres horarias de unos pocos. Se equivocan y se contradicen, que se lo hagan mirar”.

Finalmente, uno de los becarios que participaron en este proyecto y que lleva diez años día sí día también levantándose a las 5.00 de la mañana nos resumía las conclusiones del experimento con estas palabras: “A quien madruga, cabeza de nabo”.

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